Había ansiado volver a toparme con esa extraña chica que había visto días atrás. Hasta que pasadas unas semanas, ella volvió a hacer acto de presencia. Era un dia nublado y frio. Y parecía que ella se compaginaba a la perfección con el ambiente. Esta vez no hubo ningún saludo, ninguna voz, únicamente sus ojos fríos e inmóviles. Su rostro era como el de una efigie solida, estática.
Cuando finalmente hablo me hizo volver hacia ella y solo profirió estas palabras:
-"¿Cuanto tiempo mas piensas permanecer sin hacer nada?. Es tiempo que cumplas tu propósito o de otra manera no tendrá sentido el haberte provisto del don que te otorgo tu madre."
-"¿Mi madre?"- respondí solamente.
-"Así es, tu Madre es hermana de mi Madre, eso en cierta forma nos vincula..."-
-"¿Conoces a mi Madre? !!¿Qué sabes de ella?!!"- exclame bruscamente.
Ella se contuvo de mencionar nada mas. Nuevamente pretendía desvanecerse así que avance hacia ella y trate de sujetarla, pero fue inútil, como un espejismo se había distanciado de mi.
De pronto sentí que el ambiente estaba cambiando y sin saber por que, todo parecía oscurecerse mas y mas mientras escuchaba su voz repetir: -"Tu tienes un gran don, pero ese don puede ser tu maldición.."
De pronto me vi encerrado en la mas profunda oscuridad y todo pareció quedar en silencio. En ese instante en que todo había quedado en calma aparente me pregunte, ¿quien era ella? ¿Cómo se llamaba? Ni siquiera sabia su nombre, pero realmente no era solo lo que había mencionado sobre mi Madre, sino algo mas, algo que la hacia particularmente familiar para mi.
Siempre he podido ver fantasmas y seres que se supone no existen. Pero ella era diferente. No era un duende o un fantasma que solo se puede vislumbrar por instantes como copia o impresión mental de un momento en algún lugar, no. Ella era diferente. Ella aun estaba viva.
De pronto de entre toda la oscuridad comencé a observar dos puntos de luz que se acercaban directamente hacia mi. Su luz comenzó a cegarme, hasta que reaccione y no se con que decisión o si mas bien fue lo único que pensé que podía hacer, salte con todas mis fuerzas, en ese momento entendí, que era un automóvil lo que venia hacia mi, y que de alguna manera lo había esquivado saltando, algo que nunca antes había podido hacer.
Una joven en el auto había observado con ojos de incredulidad lo que yo había hecho.
Un instante después había reaccionado y me daba cuenta de que ya no estaba en el camino donde me había topado con la misteriosa joven. Todo el paisaje había cambiado y no tenia la mas mínima idea de donde me encontraba.

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