PROLOGO
Me encontraba caminando por una calle tranquila. La misma que cada día acostumbraba recorrer como camino de ida y de vuelta a la escuela. Ya eran mas de las 2 p.m. y el ir y venir de los automóviles me hizo detenerme en una esquina. En ese instante, note para mi sorpresa, que una chica se encontraba observándome desde lo alto de un poste. Inadvertida para el mundo entero como solo yo sabia que podía estar. Nadie podía verla. Nadie, solo yo. Sabia perfectamente que para el resto del mundo esa chica no existía, pero yo estaba ahí, contemplándola, en medio de un dia perfectamente normal.
Su cabello largo y su extraño aspecto llamo mi atención desde el primer instante. Ella me observaba con una mirada que parecía traspasar mi alma y yo me mantuve en total silencio solo observándola. De pronto, a pesar de la distancia que había entre nosotros la vi mover los labios y como transportados en el aire o en mis pensamientos su voz llego directamente a mi clara y serena como si estuviese a un paso de mi.
- "Asi que tu eres quien tanto alboroto esta causando en el mundo Astral..., aunque no me pareces otra cosa que un niño perdido en medio del mundo."-
Su voz era suave pero grave, y la manera en que el mensaje llego a mis oídos me transmitio una nostalgia como no la había percibido nunca antes. No conteste pero le sonreí en un gesto vanidoso apretando mi puño como invitándola a probarme. Me sentí ofendido por sus palabras.
-"Vamos, adelante..., aquí estoy, no voy a rehuir el combate."- Dijo sin mas, mientras me observaba. Yo quise atacarla, borrarla..., no quería que me molestaran..., como siempre.
Antes de que pudiera decir nada ella se desvaneció en el aire dejándome atrás. Pude notar una risita leve provenir de ella mientras desaparecía como esfumada por el viento. Una corriente de hojas y polvo me envolvió. Pero ahora mas que nunca me daba cuenta que no estaba solo. Alguien me observaba, y eso era una molestia. Aunque en el fondo no me disgustaba. Después de todo, nadie se fijaba en mi, fuera de mi familia, yo a nadie importaba, nadie se preocupaba por mi, nadie se daba cuenta de mi existencia.

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