Después de que me recuperase de la impresión de haberme encontrado en un lugar totalmente desconocido, me di cuenta que el vehículo que me había casi atropellado se detuvo apenas lo había yo evadido. Escuche algunos comentarios que no pude entender, pero era claro el sentimiento de angustia del mensaje. De pronto. Una de las puertas del carro se abrió y una chica de coletas rubias salió y comenzó a caminar hacia donde yo estaba.
Se detuvo a una cierta distancia y me hablo en un lenguaje que yo no pude entender, simplemente, no podía comprender ni una sola palabra de lo que me decía, pero al parecer hubo un gesto de alivio en su rostro al ver que no me moví ni que tuve intención de hacer nada que la perturbase. Hizo un gesto de despedida y regreso al vehículo. La aguardaban en el interior del auto un niño y dos adultos. Sus padres de seguro.
Cuando el automóvil ya se iba, pude observar que la chica de las coletas rubias volteo por la ventanilla del automóvil y ambos nos quedamos observando por un momento hasta que el auto desapareció en el camino.
Sin saber que hacer decidí tomar el camino opuesto, ya que a la distancia se podía percibir algunas construcciones y el comienzo de lo que podía ser un pequeño pueblo. Pero... el no poder comprender lo que la chica decía, y lo desconocido del lugar donde me encontraba me hizo darme cuenta. Estaba muy lejos de casa.
Camine durante una media hora y llegue a un pequeño pueblo de escazas casas, pero al igual que con la joven, nadie entendía lo que quería decir, y yo tampoco podía entender lo que ellos hablaban. Al final pensé que lo mejor era caminar fuera del pueblo y tenderme sobre la hierba. Estaba perdido muy lejos de casa, con hambre, sin dinero y sin tener la mas mínima idea de donde estaba.
Mientras observaba el cielo, mi vista recayó en un punto que poco a poco se aproximaba. No logre distinguir que era por un largo rato, hasta que de pronto el punto comenzó a dibujar una silueta. ¡Era un hombre! ¡Un hombre flotando! mas bien ¡volando! Era imposible pero ahí estaba. Y su aspecto no era nada común, si puede ser común un hombre volando. Portaba una capa y parecía deslizarse erguido mientras cruzaba el firmamento. Un extraño sentimiento como un escalofrió recorrió mi cuerpo. Maldad. Maldad. No dejaba de pensar esto cada vez que observaba a ese "hombre".
Como si de eso dependiera mi vida comencé a seguirlo a la carrera. Regrese el pueblo y aun cuando le hice señas a la poca gente que tope en mi camino, todos parecían ir de regreso rápidamente a su casa terriblemente asustados. Esto solo aumento mis sospechas.
-"Ese ser debe ser malvado"- me dije mientras continúe corriendo tras el. Me tope después de un rato de corre con un elevado monte y comencé a escalarlo. Apenas había notado que cruzaba con facilidad los caminos, que corría sin apenas sofocarme, que escalaba y brincaba grandes tramos con mas agilidad de la que solía tener. Esto debía ser un sueño, tenia que ser un sueño. El problema es que no podía despertar.
Cuando llegue a la cima de ese monte note que la carretera continuaba. Aviste al "hombre" sobre el cielo a mi derecha y entonces me percate de algo..., el auto de la joven que había esquivado antes, iba sobre esa carretera y ese ser, al parecer, iba tras ellos...



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